viernes, 3 de julio de 2009

De La Superstición Al Ciberespacio

Este es un artículo que se publicó en La Nueva España el 2 de Junio; no colgué el enlace correspondiente porque hubo un error en la edición digital del periódico. Lo podéis leer a continuación:

No tengo demasiados años, por lo menos si los comparamos con los que lleva el hombre sobre la tierra…, y sin embargo, no puedo dejar de sorprenderme cuando miro hacia atrás y veo los avances de los que he sido testigo.

Yo no nací en un hospital; lo primero que vi, según me han contado, fue el dormitorio de mis padres donde mi madre, cumpliendo con lo que entonces era un deber y no un derecho, había pasado unas de las horas más difíciles de su vida. Porque, no nos engañemos, parir un hijo es de todo menos fácil. El caso fue que "la partera", figura indispensable en el acontecimiento, le dijo a mi madre literalmente: esta niña trae un velo en la cara, ha nacido con una "gracia". ¿…? Creo que más que nacer con "una gracia", lo que sucedió fue que decidí "hacer la gracia" porque, según se comenta en reuniones familiares, empecé a hablar a los nueve meses y aún no he parado (esto último no hace falta que lo comente la familia). Pero en fin, anécdotas aparte, os diré que mi madre, una mujer inteligente como he podido constatar durante todos estos años, decidió cortarme la uñas, por primera vez, detrás de una puerta para que cantase bien, ¿mira que si los tiros iban por ahí y no ponía todo de su parte…?

Esa mujer que, por aquellas fechas, cedió a la superstición por si acaso…, cumple este mes ochenta y ocho años, maneja un móvil con la única mano que puede mover y no navega por la red porque no dispone de medios, aunque comprende perfectamente su funcionamiento y el de otras muchas cosas que mis abuelos ni siquiera llegaron a imaginar. Sólo ha transcurrido una generación y la mujer ha pasado de nacer en un entorno de mujeres, vivir en un entorno de mujeres, reproducirse en un entorno de mujeres y morir en un entorno de mujeres, porque no sé si os habéis parado a pensarlo pero los tanatorios, como hoy los conocemos, son un invento relativamente reciente y antes de su existencia, eran las mujeres las que velaban y amortajaban a los muertos; pues como decía, la mujer ha pasado de vivir en un harén sin cerraduras a codearse, aunque no al mismo nivel, con el otro sexo de la especie.

Creo que podemos dormir tranquilas, ¿que tal vez podríamos haber avanzado más? es posible; no obstante, a mí me supone una enorme satisfacción saber que mi madre no es una mujer única en su género, que hubo, hay y habrá muchas como ella y que, mientras existan, la mujer seguirá caminando hacia delante hasta ocupar el puesto que, por derecho, le corresponde en la sociedad.

No hay comentarios: